A partir de mis 16 años no tengo un hogar permanente. Estoy cambiando los pisos alquilados, las ciudades, aún los países. Así que mi hogar lo tengo dentro. Mi hogar es la sencasión de estar cómoda, segura y protegida. La sensación que tengo, por ejemplo, leyendo los versos de un poeta ruso, Iosif Brodsky, que también era un emigrante. Su libro - es una de las pocas cosas que siempre llevo conmigo, no importa si cambio un piso, una ciudad o un país.