El tiempo no se puede detener, por mucho que queramos o que pasen los años.
En esta fotografía el foco está en las agujas del reloj, que es quien tiene la fuerza. Frente a la delicadeza de las manos, con sus arrugas y su maltrato por el paso del tiempo.
El blanco y negro va acorde con la estética de la imagen (reloj antiguo, manos maduras...) Con un sutil virado, un viñeteado y grano bastante marcado.